1. En pocas palabras:
Un trabajo lento y profundo con el tejido conectivo (la fascia) que envuelve tus músculos, para liberar las adherencias y restricciones que limitan tu movimiento y te causan dolor.
2. ¿Dónde la ubicamos?
Justo en el corazón de las terapias manuales que buscan el origen del problema. Es trabajo corporal estructural.
3. ¿Cómo lo hacemos?
Presencial, en camilla. Utilizo una presión sostenida y profunda con mis manos, nudillos o a veces herramientas específicas, en puntos muy concretos donde siento que la fascia está “pegada” o falta de elasticidad.
4. ¿Para quién es esto?
Para ti, si sientes que tus músculos están siempre tensos, como nudos que no se van con un masaje normal. Para deportistas con lesiones recurrentes, para personas con dolor crónico de espalda, o para cualquiera que haya tenido una cirugía o un trauma y sienta que el tejido no se ha recuperado del todo. Es un trabajo de paciencia, pero de resultados muy claros.
5. Así es una sesión:
Primero, hablamos para entender tu historia. Luego, con mis manos, busco esas zonas donde el tejido no se desliza como debería. La presión es profunda y se mantiene –puede ser intensa– pero siempre dentro de lo que tú puedes tolerar con tu respiración. No es un masaje rápido; son movimientos lentos, a veces casi imperceptibles, para invitar al tejido a que se suelte desde lo más profundo. Tu trabajo es respirar y avisarme si el dolor es agudo.
6. ¿Por qué da resultado?
La fascia es como una red de algodón húmedo que envuelve cada músculo, cada hueso, cada órgano. Con el estrés, las malas posturas o un golpe, esta red puede secarse, pegarse y formar restricciones. Estas restricciones tiran de estructuras a distancia y causan dolor. La Terapia Miofascial aplica una presión mantenida que permite que el colágeno de la fascia se “reorganice”, recuperando su longitud y elasticidad. Al soltar la fascia, el músculo recupera su función y el dolor desaparece.
7. Lo que suele notarse:
· Un aumento inmediato en la amplitud de movimiento de la zona tratada.
· Alivio de un dolor específico que llevabas tiempo arrastrando.
· Sensación de que el músculo “respira” de nuevo, más suelto y largo.
· Efectos que se van consolidando en los días posteriores.
8. Antes de venir, ten en cuenta:
· Bebe agua los días antes y después. Una fascia hidratada responde mejor.
· La ropa cómoda es clave, preferiblemente ajustada para que pueda sentir bien el tejido.
· Después de la sesión, es normal sentir algo de fatiga muscular, como después de un buen estiramiento. Escucha a tu cuerpo.
9. Nuestra sesión:
Una sesión suele durar entre 50 y 60 minutos.
Para un problema agudo, podemos vernos una vez por semana. Para un trabajo de reorganización más profundo, cada dos semanas permite una buena integración.
