1. En pocas palabras:
Una psicoterapia especializada que utiliza la estimulación bilateral (normalmente movimientos oculares) para ayudar a tu cerebro a procesar y archivar de forma saludable los recuerdos traumáticos que están “atascados” y siguen causándote dolor en el presente.
2. ¿Dónde la ubicamos?
En la vanguardia de los tratamientos para el trauma. Es una terapia avalada por la OMS para el TEPT.
3. ¿Cómo lo hacemos?
En sesiones presenciales. Te pido que recuerdes el evento traumático mientras sigues con los ojos mis dedos que se mueven de un lado a otro, o mientras escuchas sonidos alternos o sientes golpecitos suaves en tus manos. Es como si el movimiento ayudara a tu cerebro a “digestir” el recuerdo.
4. ¿Para quién es esto?
Principalmente para personas con Trastorno de Estrés Postraumático (por accidentes, abusos, violencia, desastres naturales). También es efectiva para fobias, duelos complicados, ataques de pánico o experiencias de humillación que dejaron una huella profunda.
5. Así es una sesión:
Creamos un entorno de máxima seguridad. Primero fortalecemos tus recursos internos. Luego, identificamos el recuerdo “blanco” a procesar. Durante la estimulación bilateral, tú solo dejas que vengan a tu mente las imágenes, pensamientos, emociones y sensaciones corporales que surjan, sin controlarlas. Yo te guío. El cerebro hace el trabajo de reprocesar, y la carga emocional del recuerdo va disminuyendo sesión a sesión.
6. ¿Por qué da resultado?
La teoría es que el trauma bloquea el sistema natural de procesamiento de información del cerebro. El recuerdo queda almacenado de forma aislada, con las mismas imágenes, emociones y sensaciones corporales del momento del trauma. La estimulación bilateral (ojos, sonidos, tapping) parece activar los mecanismos de procesamiento similares al sueño REM, permitiendo que el recuerdo se integre en la memoria narrativa, perdiendo su intensidad emocional y su poder para disparar síntomas.
7. Lo que suele notarse:
· Poder recordar el evento sin la abrumadora oleada de angustia.
· Desaparición de pesadillas, flashbacks o reactividad emocional desproporcionada.
· Una sensación de que el evento pasó realmente al pasado.
· Mayor paz y sensación de seguridad en el presente.
8. Antes de venir, ten en cuenta:
· No todos los recuerdos se procesan en una sesión. Es un proceso.
· Puedes sentirte cansado o sensible después de una sesión. Date tiempo.
· Es fundamental tener estabilidad emocional y recursos de afrontamiento antes de procesar traumas muy graves.
9. Nuestra sesión:
Una sesión de EMDR dura entre 60 y 90 minutos.
El número total de sesiones depende de la complejidad y número de traumas. Un trauma único puede procesarse en unas 6-12 sesiones.
