1. En pocas palabras:
Una canalización amorosa de energías y sabiduría que se conectan con la antigua civilización de la Atlántida, buscando sanar heridas del alma y activar tu potencial más elevado.
2. ¿Dónde la ubicamos?
Es una práctica espiritual y energética, que trabaja en los niveles más sutiles de tu ser.
3. ¿Cómo lo hacemos?
Puede ser presencial o a distancia con la misma efectividad. Yo me conecto en un estado meditativo con esas frecuencias, y las dirijo hacia tu campo energético mientras tú descansas y recibes.
4. ¿Para quién es esto?
Para quienes sienten un llamado espiritual, buscan sanar patrones emocionales profundos, despertar su intuición o reconectarse con una sensación de propósito y plenitud.
5. Así es una sesión:
Nos conectamos en un horario acordado. Tú solo necesitas estar en un lugar tranquilo, sentado o acostado. Yo, desde mi espacio, realizó la conexión y el trabajo de canalización. Es completamente pasivo para ti. Muchas personas reportan sentir calor, ligereza, o una emoción profunda de paz durante el proceso.
6. ¿Por qué da resultado?
Se basa en la idea de que existen registros energéticos y frecuencias de sanación avanzada accesibles en los planos sutiles. Al sintonizar con las energías angélicas asociadas a la Atlántida (un símbolo de sabiduría y armonía perdida), se activan códigos de luz en tu campo energético que pueden facilitar la liberación de cargas kármicas y la reconexión con tu esencia pura.
7. Lo que suele notarse:
· Una sensación intensa de amor incondicional y protección.
· Claridad sobre bloqueos personales y una mayor paz interior.
· Sueños vívidos o insights reveladores en los días posteriores.
· Una renovada sensación de esperanza y conexión con algo mayor.
8. Antes de venir, ten en cuenta:
· No se necesita preparación. Solo una actitud abierta y receptiva.
· Para sesiones a distancia, me proporcionas tu nombre completo. La conexión se hace a través de ello.
· Es un trabajo complementario a tu proceso personal o terapéutico.
9. Nuestra sesión:
Una sesión dura entre 60 y 75 minutos.
Por su profundidad, a menudo una sesión única es muy poderosa. Si se desea un trabajo continuado, se pueden espaciar cada 3 o 4 semanas.
