1. En pocas palabras:
El uso controlado de los compuestos activos de la planta de cannabis, principalmente el tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD), para aliviar síntomas como dolor crónico, náuseas por quimioterapia, espasticidad en esclerosis múltiple, epilepsias refractarias, y como apoyo en ansiedad y trastorno de estrés postraumático (TEPT).
2. ¿Dónde la ubicamos?
En la vanguardia de la farmacología y la medicina integrativa. Es una terapia emergente con base científica creciente.
3. ¿Cómo lo hacemos?
Se prescribe en formulaciones específicas (aceites, cápsulas, vaporizadores) con ratios controlados de THC/CBD. La terapia es supervisada por un médico y se ajustan dosis y vías de administración según la respuesta.
4. ¿Para quién es esto?
Para pacientes con condiciones específicas donde la evidencia es más sólida: dolor neuropático, espasticidad en esclerosis múltiple (Sativex®), epilepsias infantiles refractarias (Epidiolex®, con CBD purificado), náuseas y vómitos por quimioterapia, y como paliativo en cuidados al final de la vida. También en investigación para ansiedad, TEPT e insomnio.
5. Así es una sesión (consulta médica):
Es una consulta médica especializada. Evaluamos tu historial, tu condición y los tratamientos previos. Te explico la diferencia entre THC (psicoactivo, analgésico) y CBD (no psicoactivo, antinflamatorio, anticonvulsivo). Decidimos juntos una formulación y una dosis de inicio muy baja (“start low, go slow”). Te doy pautas claras sobre cómo tomarlo y qué efectos secundarios monitorizar. El seguimiento es estrecho para ajustar.
6. ¿Por qué da resultado?
Porque el cuerpo humano tiene un sistema endocannabinoide (SEC) propio, con receptores (CB1, CB2) que regulan el dolor, el estado de ánimo, el apetito, la memoria y la inflamación. Los cannabinoides de la planta (fitocannabinoides) interactúan con este sistema. El THC activa los receptores CB1, produciendo alivio del dolor y relajación, pero también euforia. El CBD modula la actividad del SEC, reduce la ansiedad y tiene propiedades anticonvulsivas y antipsicóticas, sin producir “colocón”.
7. Lo que suele notarse:
· Reducción significativa del dolor crónico que no respondía a otros fármacos.
· Menor frecuencia e intensidad de convulsiones en epilepsias refractarias.
· Mejora de la espasticidad y la calidad del sueño en esclerosis múltiple.
· Alivio de náuseas y aumento del apetito.
8. Antes de venir, ten en cuenta:
· No es automedicación. El cannabis recreativo no es terapia.
· Informa a todos tus médicos. Puede interactuar con otros medicamentos.
· Puede tener efectos secundarios: sequedad bucal, mareo, somnolencia, ansiedad o paranoia (con alto THC).
· Está contraindicado en personas con historial personal o familiar de psicosis.
9. Nuestra sesión:
La consulta inicial dura 60 minutos. Seguimientos: 30 minutos.
El ajuste de dosis puede requerir visitas cada 2-4 semanas al inicio.
10. Contexto histórico y evidencia científica:
· Historia: El cannabis se ha usado medicinalmente durante milenios en Asia y el mundo árabe. Fue parte de la farmacopea occidental en el s. XIX, pero se prohibió en el s. XX. Su redescubrimiento médico comenzó en los años 90 con el descubrimiento del SEC.
· Evidencia: Existe evidencia de grado A (la más alta) para el dolor neuropático y la espasticidad en esclerosis múltiple. La FDA (EE.UU.) ha aprobado Epidiolex® (CBD) para síndromes epilépticos raros (Lennox-Gastaut, Dravet) y Marinol® (THC sintético) para náuseas. Organizaciones como la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. reconocen su eficacia para estas indicaciones.
· Confusión a aclarar: No es una “droga milagrosa”. Es una herramienta farmacológica más para condiciones específicas, con un perfil de seguridad generalmente mejor que el de los opioides, pero que requiere supervisión médica estricta. La legalidad varía por país y estado.
