1. En pocas palabras:

El uso terapéutico de las frecuencias de la luz visible (los diferentes colores) para influir en tu estado físico, emocional y mental, aplicándola a través de lámparas, entornos o visualizaciones, con el fin de equilibrar tu energía.

2. ¿Dónde la ubicamos?

Dentro de las terapias con luz (fototerapia) y las terapias vibracionales sutiles.

3. ¿Cómo lo hacemos?

Aplicando la luz de color sobre el cuerpo o el campo energético, ya sea mediante dispositivos tecnológicos (lámparas, gafas con filtros, colores en una pantalla) o a través de métodos sensoriales y mentales (visualización de colores, elección de ropa o alimentación).

4. ¿Para quién es esto?

Para personas que buscan un apoyo suave para el estado de ánimo (usar azul para calmar, amarillo para animar), para problemas de piel, para regular ciclos circadianos (luz blanca brillante para el trastorno afectivo estacional), o como complemento en un espacio de relajación o consulta.

5. Así es una sesión:

Puede ser de dos tipos: 1) Pasiva: Te recuestas bajo una lámpara que proyecta un color específico sobre tu cuerpo o en la sala, mientras descansas. 2) Activa: Trabajamos con visualizaciones guiadas de colores, o te enseño a usar prendas y entornos de colores específicos en tu vida diaria para apoyar un objetivo. La sesión es tranquila y contemplativa.

6. ¿Por qué da resultado?

Cada color tiene una longitud de onda y una frecuencia específica que interactúa con tu campo energético. Se cree que los colores cálidos (rojo, naranja) estimulan y energizan, mientras que los fríos (azul, índigo) calman y refrescan. A nivel físico, la luz influye en la glándula pineal y en la producción de hormonas como la melatonina. Es una terapia suave que trabaja con la influencia sutil de la luz en la psique y la biología.

7. Lo que suele notarse:

· Un cambio palpable en el estado de ánimo durante la exposición a un color.

· Mejora en la calidad del sueño con el uso de luces tenues y cálidas por la noche.

· Sensación de equilibrio y bienestar después de una sesión.

· Mayor conciencia de cómo los colores de tu entorno te afectan.

8. Antes de venir, ten en cuenta:

· Si tienes epilepsia fotosensible, consulta antes de usar luces intermitentes o intensas.

· La terapia de color es un complemento, no una cura para enfermedades graves.

· Ven con ropa clara o blanca para que la luz se refleje mejor.

9. Nuestra sesión:

Una sesión de exposición a luz coloreada dura entre 20 y 30 minutos.

La frecuencia depende del objetivo; puede ser diaria para un tema específico (como usar luz roja para una herida) o semanal para equilibrio general.