1. En pocas palabras:

Una terapia que utiliza imanes estáticos para equilibrar el pH de tu cuerpo, creando un ambiente interno donde los microorganismos dañinos no pueden prosperar y tu sistema inmunológico puede funcionar mejor.

2. ¿Dónde la ubicamos?

Es una terapia energética y vibracional, que actúa sobre el campo bioeléctrico del cuerpo.

3. ¿Cómo lo hacemos?

En consulta. Te acuestas vestido y, a través de un testaje muscular o con un péndulo, identifico puntos en tu cuerpo donde hay desequilibrios. Luego coloco pares de imanes (con polaridades opuestas) sobre esos puntos durante unos 15-20 minutos.

4. ¿Para quién es esto?

Para personas con infecciones recurrentes, procesos inflamatorios, fatiga crónica, dolores generalizados o cualquier condición donde se sospeche un desequilibrio en el terreno biológico (pH). También como apoyo en procesos de desintoxicación.

5. Así es una sesión:

La sesión es muy tranquila. Mientras tú descansas, yo realizo el rastreo de los puntos a tratar. Una vez colocados los imanes, te dejo reposar. No se siente nada más que una relajación profunda. Los imanes hacen su trabajo de reequilibrar las cargas iónicas en tus tejidos.

6. ¿Por qué da resultado?

El biomagnetismo médico postula que virus, bacterias y hongos patógenos proliferan en ambientes con pH alterado. Los imanes, al corregir estos desequilibrios, ayudan a neutralizar a estos patógenos y a restablecer las condiciones ideales para que las células sanen y funcionen correctamente. Es como ordenar el “terreno” donde vive tu cuerpo.

7. Lo que suele notarse:

· Reducción de dolores e inflamación.

· Mayor nivel de energía y sensación de bienestar.

· Mejora en problemas digestivos y de sueño.

· El cuerpo parece responder mejor a otros tratamientos.

8. Antes de venir, ten en cuenta:

· Bebe suficiente agua el día antes y después de la sesión para facilitar la eliminación.

· Si tienes marcapasos o estás embarazada, debes consultarlo antes.

· Es un complemento, no un sustituto del tratamiento médico.

9. Nuestra sesión:

Una sesión completa (con diagnóstico y aplicación) dura entre 60 y 90 minutos.

Para una condición concreta, se suelen recomendar entre 3 y 5 sesiones, espaciadas una o dos semanas.