1. En pocas palabras:

Una terapia que utiliza la energía vibracional natural de los cristales y piedras para armonizar tu campo energético, fomentando la relajación profunda y el equilibrio emocional.

2. ¿Dónde la ubicamos?

Es una práctica de sanación energética sutil, donde los cristales actúan como herramientas de reordenamiento vibracional.

3. ¿Cómo lo hacemos?

Normalmente en consulta, de forma presencial. Te acomodas en la camilla y coloco cuidadosamente cristales específicos sobre puntos clave de tu cuerpo o alrededor de ti, mientras tú descansas y recibes.

4. ¿Para quién es esto?

Para cualquier persona que busque reducir el estrés, encontrar claridad emocional, profundizar en su meditación o simplemente disfrutar de una experiencia de reconexión profunda y paz interior.

5. Así es una sesión:

Creamos un ambiente tranquilo. Selecciono los cristales en función de lo que percibo que necesitas en ese momento (por ejemplo, amatista para calmar la mente, cuarzo rosa para el corazón). Los coloco sobre tus chakras o los sostengo cerca de tu cuerpo. Tú solo cierras los ojos y te dejas llevar. La sesión es completamente pasiva y se siente como una oleada de calma muy profunda.

6. ¿Por qué da resultado?

Los cristales son estructuras minerales con una composición molecular ordenada que emite una vibración estable y constante. Se cree que esta vibración interactúa con tu propio campo bioenergético, ayudando a disolver frecuencias desarmónicas (como el estrés o la ansiedad) y a promover un estado de coherencia y paz. Es una herramienta de focalización para tu propia capacidad de sanación.

7. Lo que suele notarse:

· Una relajación física y mental muy intensa durante la sesión.

· Mayor claridad y sensación de despeje emocional al terminar.

· Mejora en la calidad del sueño en los días siguientes.

· Una sensación general de bienestar y reconexión.

8. Antes de venir, ten en cuenta:

· Ven con ropa cómoda, preferiblemente de colores claros y fibras naturales.

· No es necesario “creer” en los cristales; solo venir con una mente abierta a la experiencia.

· Los cristales se limpian y se preparan antes de cada sesión.

9. Nuestra sesión:

Una sesión típica dura entre 45 y 60 minutos.

Para un trabajo profundo, se puede comenzar con una sesión semanal. Para mantenimiento, una vez al mes es suficiente.