1. En pocas palabras:

Un método de reeducación psicofísica que te enseña a reconocer y dejar de lado los hábitos de tensión innecesaria que interfieren con tu equilibrio natural, para que puedas moverte, estar de pie y sentarte con mayor facilidad y libertad.

2. ¿Dónde la ubicamos?

Es una terapia de educación corporal y postural, que trabaja con la conciencia y la inhibición de los malos hábitos.

3. ¿Cómo lo hacemos?

En sesiones individuales, llamadas “lecciones”. Estamos ambos de pie o sentados en sillas. A través de un toque ligero y guías verbales muy precisas, te ayudo a tomar conciencia de cómo usas tu cuerpo en actividades simples (sentarte, levantarte, caminar) y a encontrar una manera más eficiente de hacerlo.

4. ¿Para quién es esto?

Para personas con dolor de espalda o cuello recurrente, para artistas escénicos (actores, músicos, cantantes), para quienes trabajan muchas horas frente al ordenador, o para cualquiera que sienta que su postura le causa molestias y desee cambiarla de raíz. Es aprender a usar tu cuerpo de la manera para la que está diseñado.

5. Así es una sesión:

Es una lección, no un tratamiento. Trabajamos con movimientos cotidianos. Por ejemplo, te guío para que te sientes en una silla, pero antes de moverte, te invito a notar tu intención de sentarte y a dejar ir la tensión habitual en el cuello y la espalda. Con mis manos, ofrezco un ligero contacto que sugiere una nueva dirección de movimiento, más hacia arriba y con expansión. No te “coloco” en una postura; te enseño a encontrarla tú mismo.

6. ¿Por qué da resultado?

F. M. Alexander descubrió que respondemos a los estímulos (como la idea de “sentarnos”) con un patrón habitual de tensión que distorsiona nuestra coordinación natural. Esta técnica te entrena para, primero, inhibir esa reacción automática y, luego, dirigir tu cuerpo hacia una organización más expandida y libre. Se trabaja con el “control primario”: la relación dinámica entre la cabeza, el cuello y la espalda, que es la clave de todo nuestro movimiento.

7. Lo que suele notarse:

· Una sensación de crecer en altura sin esfuerzo.

· Desaparición de dolores relacionados con la mala postura.

· Movimientos más fluidos y menos forzados.

· Una calma mental mayor, al aprender a parar las reacciones automáticas de tensión.

8. Antes de venir, ten en cuenta:

· Usa ropa cómoda con la que te puedas mover fácilmente.

· Ven con curiosidad, no con la expectativa de ser “corregido”. Aquí no hay postura correcta, hay sensación de facilidad.

· Los cambios son sutiles al principio, pero muy profundos con el tiempo.

9. Nuestra sesión:

Una lección individual dura entre 30 y 45 minutos.

Para integrar el aprendizaje, se sugiere un ciclo de 20 a 30 lecciones, al principio con cierta frecuencia (1 o 2 por semana).