1. En pocas palabras:
Una técnica no invasiva que aplica una corriente eléctrica muy débil y constante (tDCS) o alterna (tACS) a través del cuero cabelludo, para modular la excitabilidad de regiones específicas de la corteza cerebral, con el fin de mejorar funciones cognitivas, aliviar síntomas de depresión o tratar el dolor crónico.
2. ¿Dónde la ubicamos?
En el campo de la neuromodulación y la neurociencia clínica. Es una intervención fisiológica directa sobre la actividad cerebral.
3. ¿Cómo lo hacemos?
Se realiza con un dispositivo médico. Se colocan dos electrodos (ánodo y cátodo) en posiciones específicas del cuero cabelludo, determinadas por un sistema de coordenadas (10-20 EEG). La corriente es imperceptible o se siente como un leve picor.
4. ¿Para quién es esto?
En investigación y práctica clínica emergente para: depresión mayor (cuando los medicamentos no funcionan), rehabilitación post-ictus (para recuperar movimiento), mejora del aprendizaje y la memoria, manejo del dolor crónico (como fibromialgia) y tratamiento de adicciones. No es un tratamiento de primera línea y debe ser supervisado por un profesional.
5. Así es una sesión:
Te sientas cómodamente. Mido y marco los puntos de tu cuero cabelludo donde colocaré los electrodos, tras aplicar un gel conductor. Conecto el dispositivo y enciendo la corriente, que se incrementa suavemente hasta el nivel deseado (usualmente 1-2 miliamperios). Permanecerás así entre 20 y 30 minutos, mientras lees o descansas. La sensación es de un ligero hormigueo o picor bajo los electrodos. Después, los electrodos se retiran y puedes continuar con tu día.
6. ¿Por qué da resultado?
La corriente débil modifica el potencial de reposo de las neuronas corticales. El ánodo (electrodo positivo) las despolariza ligeramente, aumentando su excitabilidad y facilitando la actividad en esa región. El cátodo (negativo) las hiperpolariza, disminuyendo su excitabilidad. Esto puede potenciar o inhibir redes cerebrales específicas. Los efectos son temporales pero, con sesiones repetidas, pueden inducir cambios plásticos duraderos (como la potenciación a largo plazo), mejorando la función de circuitos cerebrales afectados.
7. Lo que suele notarse (en contextos clínicos):
· Mejora del estado de ánimo y reducción de síntomas depresivos después de varias sesiones.
· Mayor facilidad para realizar tareas de rehabilitación motora después de un ictus.
· Ligera mejora en tareas cognitivas específicas (atención, memoria de trabajo) durante y después de la estimulación.
· Reducción de la percepción del dolor en condiciones crónicas.
8. Antes de venir, ten en cuenta:
· No es un juego. Los dispositivos caseros pueden ser peligrosos. Debe ser administrado por un clínico entrenado.
· Está contraindicado en personas con historial de convulsiones, lesiones cerebrales, implantes metálicos en la cabeza o marcapasos.
· Los efectos secundarios son generalmente leves (picor, enrojecimiento, dolor de cabeza), pero pueden ocurrir.
· Es un complemento, no un sustituto de otros tratamientos (psicoterapia, medicación, rehabilitación).
9. Nuestra sesión:
Una sesión de tDCS/tACS dura entre 20 y 30 minutos de estimulación activa, más el tiempo de preparación.
Un protocolo típico para la depresión es de 10 a 20 sesiones, realizadas 5 días a la semana.
